LaredoMúsica y CantabriaMusical

Comentarios de Jesús Manuel Piedra y la web www.laredomusica.net y www.cantabriamusical.com dedicadas especialmente a la Música Coral de Laredo, Cantabria, España y el Mundo. Y el programa divulgativo de Radio Laredo 107.9 "Aprendiendo con la Música", Página de la Coral "Canta Laredo", Agenda, Conciertos, Lista de Coros y otros grupos de Cantabria, enlaces a partituras, grabaciones y webs de música.

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jueves, diciembre 01, 2005

A Teodoro Román Ribote (28-IX-2005)

"EL DIBUJO DE LA MÚSICA EN UNA TÍMIDA SONRISA"
(Jesús Manuel Piedra – 28 Septiembre 2005 )
-Publicado en el Libro Guía del “Otoño Musical Castreño”-

Desde 1978 yo venía haciendo vida más o menos social en Castro sobre todo los fines de semana. Con 28 años empecé a salir con una Castreña con la que me casé en primeras nupcias en Agosto de 1981 y de la que tengo una hija, Berta, que aún hoy vive con su madre en esta bella Villa y Ciudad. Pero debido a mi profesión de funcionario de Telecomunicación, trabajando en Madrid, Barcelona, haciendo la mili por marina, y viajando por toda España vendiendo arte pictórico aprovechando “otra” excedencia, tenía abandonada mi actividad coral. Y Fue en Septiembre de 1981 cuando, primero en el Orfeón Castreño ( lo dejó mi querido y admirado Nicolás Torre) para “sacarles de unos apuros de conciertos programados” y luego el inicio con el Ochote Los Templarios el mismo mes y año, a quienes Don Julián, Castreño y Laredano, “chivó” mi condición de director, cuando me vuelvo a incorporar a la actividad Coral y conozco a “TEO”, Director de la Agrupación Coral Santa María y hasta entonces también del propio Ochote, pero los miembros de éste querían volar por su cuenta. De ahí mi entrada en este proceso coral de Castro, donde permanecí más de 14 años.

Recuerdo cuando me presentaron a “TEO”. No fue inmediatamente. Antes, le ví dirigir, él siempre con partitura aunque se sabía de memoria las obras (sobre todo de tanto copiarlas), cabello canoso, levantando las cejas por encima de sus gafas de antiguo seminarista de los 60, esas con semicírculo superior de concha y dentro del cristal otro semicírculo pequeño para la presbicia, diez o quince años más que yo, y le observé. Siempre, los directores observamos a los directores, como los cantores observamos a los cantores, y los médicos a los médicos, y los políticos a los políticos. Y los observamos con la predisposición “crítica”, se diga lo que se diga. Pues a “TEO” le intuí con “mano” de director. Primero, con la impresión de que sus conocimientos musicales no eran muy extensos, como los míos, pero esta imagen iba desvaneciéndose en favor de la más auténtica: Teo trataba la música con esmero, con mimo, con ilusión y también con decisión, coraje y confianza. También voy a decirlo, con valentía. Y esto sólo lo hacen los músicos que saben y sobre todo los músicos que saben trabajar. Porque entre otras cosas, “Teo” trabajaba muchísimo la Música.

He puesto dos títulos a este “recuerdo”. Uno de ellos es “El Dibujo de la Música”. Tengo ante mí varias partituras de TEO Román Ribote. No hacía falta que firmara las copias que hacía ni sus adaptaciones. Las suyas se ven “a leguas” aunque sólo esté presente una décima parte de la hoja. Las Claves, las expresiones, cada nota, las armaduras, las indicaciones, las letras de varios tamaños por títulos, autor, etc., incluso las minúsculas…. Todo era un puro dibujo que “fabricaba” en sus no muchos ratos de ocio que le dejaba su actividad de técnico de TV y, sobre todo, por las noches. Y si tienes delante una copia original de dirección –todas las voces juntas-, veías colores; un color o dos para el título, otro para los reguladores, otro para la letra, otro para las notas… porque, además, lo copiaba TODO y ¡Tan bien!. Con lo que me fastidiaba a mí hacerlo… pues él todo lo hacía como para una exposición. Al final lo agradeces, porque cuanto más clara está una partitura más fáciles son las cosas. Voy a pedir a los coordinadores del Otoño Musical Castreño que si es posible escaneen una cualquiera de las páginas copiadas por “TEO” y la pongan en este Libro para que todos vean la obra de arte que hacía en cada momento y comprendan este título que le doy.

El otro título es “En una tímida sonrisa”. Siempre pensé que “TEO” rehuía el halago. Porque cuando le llegaba, él sonreía empequeñeciendo sus ojos con esa tímida sonrisa de que hablo y no duraba mucho junto al interlocutor, sino que tomaba en sus manos las partituras y seguía con sus cosas. La cara que yo recuerdo de él es ésta. Esa sonrisa que arroja hacia arriba las comisuras de los labios sin despegarlos, y casi como bajando levemente la cabeza hacia un lado sus ojos se entrecerraban con cierto aire pícaro, gustando de lo que oía pero sin dejarse llevar por ello.
No puedo dejar pasar el tiempo, quizá dos años, en que estuvimos ambos compartiendo la dirección del ya Coro de Voces Graves Los Templarios. Fue cuando nos conocimos realmente. Cuando nos contábamos incluso cosas de tipo personal, como su trayectoria como trompetista del Circo de “Pinito del Oro” viajando por todo el mundo y que poca gente conoce.

En un momento determinado que no voy a fechar aquí, la composición de ochote se veía amenazada por diversas circunstancias y decidimos que el futuro debía ser el de un grupo más amplio que contuviese más expectativas aglutinando más personas, con más posibilidades y sin la restricción que, por una parte, suponía el conjunto de sólo ocho personas.

La junta Directiva nos propone a “TEO” y a mí que compartamos la Dirección Musical. Aceptamos porque a ambos nos gustaba el coro de voces graves, ambos estábamos locos por la música coral y, por qué no decirlo, por Castro y sus gentes. Fue en esta época cuando Goitia nos hizo a Los Templarios ese bello mural ya clásico donde aparecen dos directores. Y solventamos la mayor dificultad. Los dos, con fuerte carácter y en parte “diferentes” modos de ver la música, teníamos el problema de la dependencia. Llegamos al acuerdo inmediato de que cada uno iba a encargarse de unas determinadas obras. El siguiente acuerdo sería qué obras corresponderían a cada cual. Puedo decir con gran orgullo, que no tardamos cinco minutos en ponernos de acuerdo. Yo respetaba a “TEO” y él me respetaba mucho a mí. “Teo, me gustaría dirigir esta obra”. Lejos cualquier susceptibilidad, al igual que si ocurría al contrario. Y surgió una gran amistad entre los dos. También recuerdo con cariño que cuando le decía algún piropo por sus partituras, o alguna alabanza, me cogía del hombro y arrastrando la voz, una gran voz y fuerte, sonreía y reía mientras me decía “Qué Jodido….. “ y me daba un abrazo. … Así hasta que me volví a quedar sólo porque se marchaba a su tierra castellana por motivos de trabajo. Creo que nunca discutimos. Porque con TEO, de música, no podía discutir, y, al menos conmigo, era extraordinariamente humilde. Así que recuerdo esta época con mucha gratitud. Porque además de humilde, TEO era enormemente afable y agradecido. Todo demuestra, además, que tenía una gran generosidad. Como en su propia vida, con una familia más que numerosa de la que estaba orgulloso. Si la historia de los pueblos es más grande por las personas que han contribuido a ello, Castro Urdiales es más grande por la riqueza musical aportada por “TEO” en sus muchos años dedicados a su música. Y algún día habrá de reconocerse y agradecerse.

No hace mucho me enteré que había fallecido el pasado año más o menos por estas fechas. Me apené mucho no haber podido acompañarle, pues ya habían pasado varios meses. Por eso agradezco a Los Templarios que me hayan pedido estas líneas.

Quizá me haya sobrepasado en espacio, pero es que… sigo viendo a ese “TEO” que me mira con tanta admiración o más de la que yo le muestro, e inclinado sobre su mesa “dibujando la música del cielo”, arquea un poco las cejas sobre sus ojos pícaros y mirándome por encima de sus gafas de tipo seminarista de los 60 y arrojando hacia arriba las comisuras de sus labios, me dice: “Qué jodido….” Y “TEO” y yo nos volvemos a fundir en un gran abrazo.

1 Comments:

Anonymous Un castreño cantarin said...

Vaya artículo. Parece que le estoy viendo a Teo mientras leo este excelente recuerdo de Piedra. A él también había que hacerle algo por lo que trabajó en la música de Castro. Un saludo y feliz navidad y año que viene.

10:05 p. m.  

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